¡Lo primero que recordamos siempre, es el nombre!

Qué fácil es tener una idea de marca, pero qué difícil se convierten los componentes que la perfeccionan hasta lograr ser un producto terminado en el mercado. Con esto, lo que queremos decir, es que crearla desde cero es asunto serio, empezando por su nombre.

 

Como la perfección no existe, la receta que hoy daremos aquí para la construcción del naming no será la excepción, lo que sí podremos garantizar es que te marcará la ruta creativa para soltar tu mente, la dirección hacia la imaginación de rutas sonoras inexploradas, y si bien no daremos una fórmula mágica para crear un nombre pregnante, lo que sí debes chequear antes de poner las cartas sobre la mesa, será el juego y la exploración del propio lenguaje.

 

¿Qué será, entonces, eso que llamamos naming para una marca?

No nos pongamos filosóficos, se trata de tomar algo esencial: los valores y filosofía de marca para ponerlos en contraste con el lenguaje y el sabor sonoro. Se trata de ir hacia la raíz de lo que significa la marca, qué quiere expresar en su audiencia y cuál es la esencia más pura de su existencia en el mercado. Luego de responder, desintegrar y armar estas preguntas, existirán infinitos conceptos que luego serán puestos en su respectivo juego lingüístico para llegar al resultado del nombre de marca.

Así pues, el nombre se trata de aquello con lo cual la marca se distinguirá en el mercado, y si es sonoro, rápido, directo y además sintetiza su razón de ser, mucho mejor. Sobre todo en tiempos como estos, donde las marcas abundan y debe haber un factor clave diferenciador.

 

Pasos de la ruta creativa para crear un buen naming

 

En Actividad Creativa tenemos nuestro propio método. Fácil, creativo y eficiente. ¡Tomen nota!

 

¡Investiga!

Ve a la raíz de la marca, trata de enfocar el centro de ella y dispara ahí. Ahonda sobre esa esencia que tiene. Investiga, raya, enamórate de lo que significa y desmenúsala en todas las partículas que más puedas. De una esencia bien establecida e investigada, siempre salen excelentes ideas, por grandes o pequeñas que sean.

 

Mapea el mercado

Fíjate en tu segmento y observa qué nombres tienden a poner las marcas que están en tu mismo segmento. Tienes dos opciones, hacer lo mismo que ellas o irte por el camino distinto y sonar diferente.

 

Haz un brainstorm

Luego lleva lo investigado a conceptos tangibles, conceptos que puedan traducirse en palabras con recordación y bastante sonoras. Copia todas las que más puedas, aquí no importa el número sino que tengan que ver con la esencia de la marca. Esos conceptos serán tus posibles naming.  Aquí los límites no cuentan, pon todo aquello que sea coherente y llegue a tu cabeza.

 

Filtra el nombre 

En general pasarla por un buscador para saber que encontramos de ese nombre, esto nos permitirá conocer que el nombre no signifique algo malo o negativo, examinar si el dominio y usuarios en internet está disponible.

 

¡Selecciona solo los mejores!

De todos aquellos conceptos plasmados y que cuenten con buena disponibilidad de registro, selecciona solo los que mejor funcionan, tanto por su sonido como su concepto.

 

¿Qué debe tener un buen naming?

 

¡Ojalá sea una palabra que, sonoramente, no exista!

Aquí no estamos hablando de inventar. Cuando fusionas palabras, con letras o conceptos, y te da como resultado algo que jamás hayas escuchado, pero suena bien… ¡Aplausos! Sos el creador de un fonema.

Lo ideal es que sean fonemas que, gracias al juego lingüístico creado, no existan antes y se acomoden perfecto a tu propuesta de nombre.

 

Pregnancia

Eso que decís es algún momento y queda pegado en tu mente… ¡Eso es lo que se debe buscar!, pregnancia con la palabra escogida como nombre.

 

Directo

No des muchas vueltas, lo simple is the new beauty. Sé concreto y directo con la idea que quieres transmitir de tu marca a través de una sola palabra. Por eso, trata de que sea una palabra corta, además fácil de pronunciar y de ver.

 

Sonoro

Sin mucha complicación, ve a lo que más suene. Hay palabras que al pronunciarlas quedan inyectadas en la mente por siempre. Allí dependerá también de esa practicidad lingüística.

 

Generar recuerdo

¿Es fácil de recordar el nombre? ¿Cuántas veces tienes que escucharlo antes de recordarlo? ¡De nuevo, sé práctico y creativo!

 

¿Qué tipos de naming existen?

 

Arbitrario: Se elige una palabra que exista y se ubica arbitrariamente como nombre por simple gusto. No necesariamente tiene que ver con el quehacer de la marca. Por ejemplo, Apple.

 

Sugestivo: Como su nombre lo indica, sugiere a qué se dedica la marca en el mercado. Al escucharlo se puede hacer una idea del negocio. Por ejemplo, Mercado Libre.

 

Descriptivo: Describe literalmente el negocio. Al pronunciarlo y verlo, se puede hacer una idea clara con lo que se puede encontrar. Por ejemplo, Cines Unidos.

 

“El nombre de la marca debe representar una historia única, beneficiosa y sostenible que haga eco en la mente de los consumidores, inversores y empleados”.